Tras la incertidumbre y los estragos económicos creados por la pandemia, se puede asegurar con certeza que el 2021 fue un año muy dulce para el inmobiliario español. En este contexto, se registraron crecimientos interanuales de hasta el 14% respecto a 2019. No obstante, ahora, con las consecuencias de la invasión en Ucrania más presentes que nunca, son muchas las cuestiones a plantear en a los próximos meses. ¿Cuáles serán las tendencias que marcarán el mercado hipotecario español este final de año?
El ladrillo, valor refugio en tiempos de incertidumbre
El factor de mayor influencia en este periodo del año será, sin duda, la inflación. Pese a no esperarse una subida excesiva del nivel de precios en el inmobiliario español, la continuidad en el tiempo de esta tendencia inflacionista se ha visto reflejada en el alza de los tipos de interés, pues es el mecanismo de los bancos centrales para combatirla. No obstante, es demasiado precipitado extraer conclusiones claras a largo plazo. Por ese motivo, es fundamental mirar la evolución de la economía en los próximos meses para determinar si el precio de las hipotecas se verá condicionado.
Si nos focalizamos en el Euribor, se ha podido observar un crecimiento constante y en el mes de junio rondó en torno al 1%, algo inaudito desde el verano de 2021. En un escenario en el que se prevé que el Euribor cierre el año entre el 1,25% y el 1,75%, cabe destacar que, hoy, invertir en vivienda sigue siendo un refugio, y es que, pese a la subida, los intereses siguen siendo bajos y adquirir una vivienda es una opción mucho más atractiva para rentabilizar el ahorro acumulado durante la pandemia frente a otros activos como depósitos o bonos, que sí que están más condicionados por la inestabilidad del mercado.
El reto de descarbonizar el parque inmobiliario
El precio de las viviendas seguirá aumentando en 2022. A pesar de la inflación, la falta de mano de obra y al elevado precio de las materias primas y los costes energéticos, son otros de los condicionantes a tener en consideración, ya que se reduce la rentabilidad a mínimos y, a su vez, la oferta de obra nueva no sea suficiente para satisfacer las necesidades de la demanda. En un escenario marcado por la falta de obra nueva, la importancia de la rehabilitación de inmuebles se encuentra al orden del día. Si bien es sabido, el objetivo de descarbonizar el parque inmobiliario en 2050 no es algo que se produzca a corto plazo. De hecho, al ritmo actual de rehabilitación, que gira en torno a unas 30.000 viviendas anuales, se necesitarían 300 años para lograrlo. Por ese motivo, el aprovechamiento de los fondos Next Generation EU para la rehabilitación de hogares será indispensable para materializarlo.
Josep Vera, director de Desarrollo de Negocio de Hipotecas.com







