¿Buscamos una solución? ¿Hacemos lo de siempre?
Trabajamos en un mercado en continua evolución, abierto al resto de países tanto europeos como del otro lado del atlántico, países que ven España, no solo como un país atractivo para disfrutar del sol y de sus playas, sino como un país que ofrece calidad de vida y un atractivo para obtener buenas rentabilidades inmobiliarias.
Este escenario en un entorno económico que nos conduce a la esperanza, con una inflación controlada y en caida limitada tan solo, por los mayores costes laborales y la incertidumbre geopolítica, nos haría pensar que estamos en un momento dulce, pero realmente esto es así.
No, en las últimas semanas el sector inmobiliario se ve envuelto nuevamente en polémica y es que el acceso a la vivienda en España, sigue siendo un tema de rabiosa actualidad, sobre todo cuando escuchamos tambores de reactivación del mercado y es que en cuanto el mercado se reactiva, surge la crítica rápida y los ojos se dirigen hacia los promotores inmobiliarios.
Así pues, el promotor no solo debe centrarse en la búsqueda de oportunidades de negocio y en conducir sus proyectos a lo largo de 18/24 meses hasta entregar las viviendas, luchando con todos los imprevistos, infinitos, durante todo ese tiempo, sino que también, tiene que salir a defender su modelo de negocio ante la crítica recurrente de la sociedad.
Hagamos nuevamente la eterna pregunta. ¿Quién es el responsable del problema de la vivienda en España?
El primer argumento es recurrir al artículo 47 de la constitución: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Normalmente, cuando hacemos referencia a este artículo, solemos finalizar aquí, si continuamos, “los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.
La tendencia de la sociedad en general es, como dice mi colega y amigo Sergio López Alcover, (CEO de Viviendea), “sin malo no hay película” y el malo más fácil siempre es el promotor y la banca, dos malos sin los cuales no hay mercado. Esto ya se ha demostrado en la historia reciente de España. Así pues: ¿Quién no ha hecho sus deberes?
Volvemos nuevamente al tan manido artículo 47 de la constitución dónde habla de los poderes públicos y es que han convertido un tema fundamental, como es la vivienda, imprescindible para que las personas puedan evolucionar, independizarse, formar familias, y crecer, en un arma arrojadiza entre oposición y gobierno, sacando leyes improvisadas y poco reflexionadas.
Si nos comparamos con nuestros vecinos del resto de Europa, somos el territorio que menos invierte en vivienda respecto a su PIB y es que, mientras en los países vecinos, el parque público está en el 10%, en España tan solo alcanza un 2,5%.
Puede que haya llegado el momento de tomar conciencia y buscar soluciones, que no ataquen la propiedad privada, ni penalicen al inversor, ni culpabilicen al promotor que arriesga su capital y busquen la colaboración (bien entendida), así como soluciones meditadas y estudiadas y responsables.
Me hubiese gustado hablar de digitalización y de la evolución del sector inmobiliario en la profesionalización y la apuesta firme en la tecnología, hecho este que dice mucho del cambio de época de un sector hasta hace poco muy tradicional, pero que en un ejercicio de responsabilidad dirige su mirada hacia un futuro que requiere de nuevas herramientas. La actualidad manda y en una semana en la que el tema del acceso ha sido el protagonista absoluto, me uno aportando mi visión.
Country Manager de Unlatch España







