La compra de una vivienda es, sin duda, una de las inversiones más importantes que realizamos en nuestra vida. Más allá de una inversión, la vivienda, es nuestro hogar, el refugio, desde donde creamos nuestros proyectos y construimos nuestra familia.
Aquí radica el principal problema, el comprador, desde el momento en el que firma el contrato de compraventa (caso de la obra nueva), genera unas expectativas, unas expectativas que van creciendo hasta la entrega de la vivienda, 18/24 meses después, periodo este, en el que le acompaña la incertidumbre y las dudas.
La promotora, a través de los diferentes departamentos que conforman la compañía, debe ser capaz de empatizar con las necesidades del cliente y dar respuesta, una respuesta adaptada, a una persona que, por norma general, carece de conocimientos sobre construcción y procesos.
La capacidad de disponer de herramientas que permitan mantener debidamente informado al cliente, antes de tomar la decisión de adquirir la vivienda, después de firmar el compromiso, durante todo el desarrollo de la obra, en el momento de la entrega y durante la post-venta, marcará la diferencia.
Una de las lecciones aprendidas después de la crisis del 2008 fue, sin duda, que todo no vale, que era necesaria una regulación del mercado inmobiliario que garantizase los derechos de los compradores y que impidiese las prácticas abusivas, un mercado que precisaba de mayor transparencia y profesionalidad en los procesos.
Esta crisis paralizó el mundo inmobiliario hasta hacerle tocar fondo y fue ese momento, el que obligó a reinventar el sector desde la raiz.
Conscientes de la situación que atravesaban, apostaron por un mercado, más profesional y más tecnológico.
Los diferentes departamentos, dotados con equipos humanos profesionales y comprometidos, se organizaron para buscar métodos que permitieran acompañar al cliente, más allá de la post-venta.
Es este momento, el de la post-venta, el que genera mayor frustración en el cliente, ya que en ocasiones se siente abandonado por la promotora, por ello es fundamental coordinar este proceso.
En este sentido, la tecnología aporta las herramientas que facilitan organizar, coordinar y dar respuesta de un modo ágil y profesional, sin necesidad de tener que sobredimensionar los recursos humanos.
En un mundo globalizado, en el que la información está al alcance de todos, a nivel nacional e internacional, sólo la excelencia, convirtiendo el proceso de compra de una vivienda en una experiencia, donde la expectativa coincida con la realidad, es la llave, que abre la puerta al éxito, de la compañía. La calidad del proyecto, acompañada de un precio acorde al mismo y un trato profesional, es el camino elegido por las promotoras para ser competitivas y crecer.
Country Manager de Unlatch España







