ASPRIMA y Planner Exhibitions convocan cada año, coincidiendo con la celebración de SIMA, los Premios ASPRIMA-SIMA, son un referente para el reconocimiento público de las mejores iniciativas del sector inmobiliario.
Hablamos con Eloy Bohúa, director general de Planner Exhibitions sobre los Premios ASPRIMA-SIMA 2024.
Pregunta: ¿Cuáles son los objetivos principales de los premios ASPRIMA-SIMA?
Eloy Bohúa: Tras 21 años de celebración de nuestros premios, los objetivos siguen siendo los mismos que nos marcamos en la primera edición, poner de relieve el buen hacer del sector, y por otro lado, apoyar aquellos desarrollos inmobiliarios o de otro tipo, que desarrollen valores y metodologías que contribuyan a una transformación, a un escenario en el que las cosas se hagan cada vez mejor.
P.: ¿Cuáles son las principales tendencias del sector inmobiliario que se destacarán en los premios este año?
E. B.: Hay varias cosas, la accesibilidad económica a la vivienda, es un tema que está en boca de todos y que es una realidad que hay que intentar mejorar, y este año lo ponemos sobre el tapete con la categoría de mejor iniciativa de vivienda asequible, una categoría que en el pasado dejó de existir porque llegó un momento en el que se dejó de hacer vivienda protegida, y casi no había proyectos que se presentaran, y lo incluimos dentro de la categoría de vivienda. Ahora lo hemos vuelto a desdoblar porque entendemos que es el momento otra vez de poner de manifiesto lo que se está haciendo.
Ya hay algo de producto puesto en carga, porque los proyectos que se premian son proyectos terminados con licencia de primera ocupación, pero dentro de un año o dos será cuando realmente haya más producto de este tipo y se puedan presentar más candidaturas.
Otra de las novedades a destacar en los premios de este año es que en la categoría de vivienda hemos introducido nuevos criterios de valoración en torno a la construcción industrializada, que es un tema que entendemos que también aporta a este nueva etapa del sector, donde la industrialización de la construcción va a jugar un papel esencial. Es un proceso que va lento, el tema de costes es importante, y la disponibilidad de un sector de plantas de producción de elementos industrializados tampoco es muy extenso en la actualidad, pero es algo que va a ir a más y es por ello que entendemos que lo debemos potenciar también en los premios.
P.: ¿Cómo se abordarán los desafíos de sostenibilidad y responsabilidad social en el sector, según los proyectos premiados este año?
E. B.: Hace un par de ediciones decidimos eliminar la categoría de mejor desarrollo sostenible, y lo que hicimos fue integrar esos criterios en las categorías inmobiliarias per se, en vivienda y en no residencial, de manera que los edificios que se presentan tienen que tener categoría A. Así, de alguna manera, la sostenibilidad está implícita en ese tipo de proyectos, porque los estándares de una calificación energética A son bastante elevados. Es verdad que dentro de una categoría A también hay grados, puede ser un edificio de consumo casi nulo, puede ser un edificio que revierta energía al sistema, puede ser con muy bajas emisiones, puede tener calificaciones adicionales, de sellos que conocemos que están en el mercado, pero eso ya nos parecía un elemento suficiente como para que todos los proyectos que se presentan a los premios sean de alguna manera sostenibles.
P.: Además de las emisiones, ¿qué más que se valora a la hora de realizar un proyecto dentro de los parámetros de la sostenibilidad?
E. B.: Para el año que viene, hay un tema que también nos parece relevante incorporar que es la salud y el bienestar. La sostenibilidad se ha asociado más hasta ahora a temas de consumo energético, de trazabilidad de materias primas, de gestión de residuos, de circularidad en definitiva -las directivas europeas nos van a obligar a regular este tema en España-, pero el tema de salud y bienestar nos parece que es un punto interesante para incluir dentro de la valoración.
No obstante, no nos fijamos solamente en sostenibilidad energética y ambiental, obviamente en el propio proyecto hay un componente arquitectónico y económico, y en este sentido, si se puede calificar de exitoso desde el punto de vista empresarial también tiene un peso así como desde el punto de vista diferencial por el diseño, por la estrategia de marketing adoptada, por cómo se ha comercializado, por lo que implica en la zona ese proyecto. Al final son unos premios inmobiliarios y son muchos ángulos los que hay que tener en cuenta.
P.: ¿Qué papel juega la innovación tecnológica en los proyectos inmobiliarios actuales según las iniciativas premiadas?
E. B.: Las innovaciones que más solemos ver en este momento es la incorporación de elementos industrializados, no la construcción 100% industrializada pero sí de fachadas, de zonas húmedas, de prefabricados para fachadas o para tabiques, todo lo que tiene que ver con innovación en el proceso constructivo. Hay también una parte de innovación en la metodología lean construction, planner system o todas estas metodologías que se empiezan a aplicar cada vez con más frecuencia en la construcción de los proyectos, y es algo que también se valora, porque al final contribuye a otros objetivos indirectamente, como la generación de menos residuos o la eficiencia a la hora de consumir recursos, o porque se ha planificado también correctamente el plazo de entrega.
P.: ¿Qué criterios de selección se realizan para los ganadores de los premios y cómo han evolucionado estos criterios este año?
E. B.: Se valora la singularidad del proyecto porque viviendas se hacen muchas, pero que el proyecto tenga algo singular desde el punto de vista empresarial, o desde el punto de vista de la concepción del diseño, el concepto arquitectónico, que se pueda justificar la calidad de la ejecución, si el proyecto que se presenta puede justificar que se han cumplido plazos, que se ha hecho con la calidad prevista, dentro de los costes previstos, eso siempre cuenta. También se valora mucho la incorporación de elementos innovadores, o bien en el proceso de construcción, o en la accesibilidad, sostenibilidad, eficiencia energética -por ejemplo en vivienda protegida hemos visto proyectos de vivienda passivhaus-. Y la tecnología como hemos comentado antes, de cómo encaja este proyecto en el entorno donde se está desarrollando, o las estrategias de comercialización y de marketing.Se valora la singularidad del proyecto porque viviendas se hacen muchas, pero que el proyecto tenga algo singular desde el punto de vista empresarial, o desde el punto de vista de la concepción del diseño, el concepto arquitectónico, que se pueda justificar la calidad de la ejecución, si el proyecto que se presenta puede justificar que se han cumplido plazos, que se ha hecho con la calidad prevista, dentro de los costes previstos, eso siempre cuenta. También se valora mucho la incorporación de elementos innovadores, o bien en el proceso de construcción, o en la accesibilidad, sostenibilidad, eficiencia energética -por ejemplo en vivienda protegida hemos visto proyectos de vivienda passivhaus-. Y la tecnología como hemos comentado antes, de cómo encaja este proyecto en el entorno donde se está desarrollando, o las estrategias de comercialización y de marketing.
P.: Cada vez se da más importancia al desarrollo urbano, ¿habéis notado también que se tiene más en cuenta que hace unos años?
E. B.: Sin duda, los edificios están hechos para permanecer, eso es importantísimo, y a la hora de diseñar un proyecto el promotor lo que busca desde el principio es que esa convivencia con el entorno sea algo natural. Tenemos una categoría específica para temas de regeneración urbana y este si que es un sector que tiene que evolucionar, porque hay muchos proyectos de ámbito europeo de una gran escala, algunos de los que hemos premiado, actuaciones como la ciudad de Lisboa, King’s Cross en Londres, o el puerto de Hamburgo, o actuaciones en países del norte de Europa, en Dinamarca, que son verdaderas actuaciones de una escala como puede ser aquí Castellana Norte, o incluso mayores, y que en España cuesta mucho trabajo encontrar. En España muchas ciudades necesitan poner en marcha regeneración de grandes áreas urbanas que por distintas razones no se pueden acometer, por ejemplo en muchos barrios de Madrid, construidos a finales de los 50 y principios de los 60, hay zonas que con un estudio adecuado se podrían regenerar completamente en beneficio de los vecinos, una mayor densificación, con más alturas, para ganar espacios verdes, accesibilidad, eficiencia, y el propósito de esa categoría en concreto es fomentar este tipo de actuaciones.
P.: Dentro del sector living, ¿qué tipo de proyectos son los que más se presentan para esta categoría? Al ser un segmento en auge, ¿estáis notando un mayor número de proyectos presentados?
E. B.: Espero que haya un mayor número de proyectos respecto al año pasado ya que ahora se están poniendo más proyectos en carga. Entendiendo el living como espacios compartidos, con una cierta comunidad, que son personas que tienen cierta afinidad, lo que más se presentan son proyectos de coliving, más que cohousing o residencias de estudiantes. Respecto al senior living pasa un poco lo mismo, hasta que se encuentre un modelo adecuado habrá pocas experiencias, hay algunas en Madrid, en Málaga, y en Barcelona, pero hay una laguna normativa que no permite que haya mucho más desarrollo.
Es una categoría que nace para impulsar este tipo de proyectos, para reconocer a los pioneros, y que poco a poco estas nuevas modalidades de producto inmobiliario, que responden a una necesidad de un tipo de usuario muy característico, se vayan consolidando en el mercado. En cuanto a los criterios son más o menos los mismos que en otras categorías, calidad del proyecto, diferenciación, sostenibilidad, etcétera.
P.: ¿Qué impacto tienen los premios ASPRIMA-SIMA en el desarrollo y visibilidad de proyectos inmobiliarios innovadores?
E. B.: El interés de las empresas por presentarse es alto, el año pasado se presentaron 125 proyectos, los premios se conocen y dan prestigio, y sirven para reconocer no solo a los promotores o arquitectos que han desarrollado el proyecto, sino también a las categorías de mejor iniciativa en formación, en innovación o mejor startup, fomentando otros valores a los que en el pasado el sector no había prestado demasiada atención pero que ahora son capitales. Este es un poco el espíritu de los premios, al final ser reconocido como ganador, y este año también como finalista, que es una novedad que incluimos en esta edición como un componente de reconocimiento, ya que hay muy buenos proyectos, y el hecho de que uno solo sea el ganador, deja fuera del reconocimiento a proyectos que no han llegado a ese último estadio, pero que el jurado ha destacado. Por este motivo hemos incluido hasta cinco finalistas que se anunciarán antes de la gala, y el día de la gala se dará a conocer al ganador.
También es importante reconocer el papel del jurado, tenemos cerca de 100 profesionales que puntúan las candidaturas, y es importantísimo el papel que desempeñan para cada categoría.
P.: La categoría de Formación es relativamente nueva, ¿habéis visto un aumento de proyectos presentados en esta categoría?
E. B.: Sí, el talento es cada vez más difícil de retener y yo creo que una de las maneras de hacer sostenible la compañía y que ese talento se quede en la empresa es formarle, no solo al talento joven, sino a cualquier edad. Por ejemplo, la inteligencia artificial va a ser un gran desafío, y va a transformar las empresas por dentro completamente, en este sector y en todos, y la formación de habilidades en este sentido jugará un papel importante. También la formación más conceptual, de cómo se entiende tu posición y trabajo dentro de la empresa, creo que también va a formar parte del futuro de la formación de los empleados de las compañías.
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