El precio de la vivienda en Baleares alcanzó los 5.236 euros por metro cuadrado en marzo de 2026, según un análisis de Metrovacesa R3search sobre el mercado residencial del archipiélago. La cifra supone un aumento interanual del 9,1% y un incremento acumulado del 72,1% desde finales de 2019.
El informe sitúa a Baleares como el mercado con el precio medio más alto de España. El valor registrado en el archipiélago casi duplica la media nacional, situada en 2.709 euros por metro cuadrado. La subida acumulada desde 2019 también supera el dato nacional, que se sitúa en el 55,8%.
El análisis vincula la evolución del mercado a varios factores, entre ellos el peso de la demanda internacional, el crecimiento de población extranjera y la composición del parque de vivienda. Desde 2021, Baleares ha incorporado más de 69.000 residentes extranjeros, mientras que el saldo de población española ha sido negativo, con una reducción de 6.151 personas.
La demanda extranjera representa el 35% de las compraventas en Baleares, frente al 17,1% registrado en el conjunto de España. Además, el 21% de las operaciones se realiza sin financiación hipotecaria, lo que reduce la dependencia del mercado respecto a la evolución del crédito. Según el estudio, las hipotecas apenas crecieron un 0,4% interanual.
La oferta de vivienda nueva ha aumentado durante los últimos doce meses. El número de visados de obra nueva superó la creación de hogares, con una ratio del 111,5%, frente al 58,2% de la media nacional. Sin embargo, el informe señala que este aumento no ha corregido el déficit acumulado de ejercicios anteriores, que todavía supera las 5.500 viviendas.
El estudio también apunta al peso de la vivienda secundaria en el archipiélago. Este tipo de vivienda representa alrededor del 32% del parque residencial, lo que limita la capacidad del mercado para atender la demanda de vivienda habitual.
En este contexto, el esfuerzo necesario para acceder a una vivienda en Baleares supera los diez años de renta bruta. El análisis indica que los precios han crecido a un ritmo superior al de los ingresos de los hogares desde 2019, lo que amplía la distancia entre el coste de adquisición y la capacidad económica de parte de la población residente.
Metrovacesa concluye que el aumento de la actividad promotora ha contribuido a contener parte de la presión sobre los precios, aunque el mercado mantiene un desequilibrio entre demanda, oferta disponible y capacidad de acceso a la vivienda.
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