Si echamos la vista atrás en una época no muy lejana, la imagen del promotor inmobiliario respondía a un empresario cuyo negocio era construir edificios y venderlos. En esencia, ese es su negocio; sin embargo, las necesidades de un mercado en continua evolución hacen que el promotor haya tenido que subir al tren de la innovación.
El promotor actual antes de lanzar un proyecto debe realizar estudios de oferta y demanda. Es impensable salir a la venta o comprar un terreno sin antes conocer el producto de la competencia y el target de la zona. ¿Qué busca el comprador, qué edad tiene, qué necesidades, qué precio está dispuesto a pagar, procedencia?
Las respuestas a estas preguntas nos permitirán crear un proyecto con garantías de éxito.
Entendemos que actualmente todos los promotores realizan estos estudios previos a la creación de un proyecto, por ello las empresas tecnológicas trabajan duro en la creación de nuevas funcionalidades que permitan de un modo sencillo, ágil y preciso obtener esta información.
El análisis inicial ahorrará esfuerzos futuros, tanto humanos como económicos. Por ello, el promotor, consciente de la importancia de estos pasos previos, abraza con fuerza la innovación y viaja en el mismo vagón, desde la adquisición del terreno hasta la finalización de la posventa.
Qué diferente sería el paisaje de nuestro país, si durante el boom de la construcción se hubiesen realizado los esfuerzos previos a la salida a venta, cuántos esqueletos de edificios se podrían haber evitado, cuántas pérdidas por estancamiento en las ventas o cuántas pérdidas por lanzamientos fallidos en precios y tipologías.
Sin duda, la crisis del 2008 nos hizo conscientes de que, el todo vale, sin duda, no valía. El ejercicio responsable de una de las compras más importante que realizamos en nuestra vida, nuestro hogar, debe ir acompañado del ejercicio responsable del promotor que desarrolla el proyecto. El impacto que la crisis provocó en nuestras vidas fue demoledor, tuvimos que afrontar durante años un panorama gris, en todos los ámbitos, social, político, ético y también psicológico, con una paro que llegó a alcanzar el 27% en el 2013.
Un sistema bancario que asumía riesgos excesivos, una realidad que permitía un exceso de optimismo, un exceso de endeudamiento en las empresas y también en los consumidores, en definitiva, ingredientes que nos llevaron a la realización de un plato difícil de digerir. Pero no todo fue negativo en la crisis, tocar fondo nos hizo más fuertes y responsables. Los bancos, las empresas y los ciudadanos en general aprendimos la lección..
Los planes de negocio de las compañías se revisan, modifican y adaptan de un modo continuo, la toma de decisiones del consumidor se llevan a cabo de un modo más reflexivo y estudiado y los bancos se muestran firmes en la financiación responsable.
El promotor, el consumidor y la banca, se apoyan en las compañías proptech, para reducir tiempo, esfuerzo y recursos en procesos que antes complicaba la vida de unos y otros. Gracias a las empresas proptech, el consumidor puede consultar la oferta, con búsquedas sencillas, establecer comparativas sin tener que salir de casa e incluso adquirir la vivienda debidamente informado, sin necesidad de realizar ningún desplazamiento. El promotor gracias al uso de software específicos podrá anticiparse a posibles imprevistos, como retrasos o sobrecostes y las entidades financieras más punteras quieren aprovechar la tendencia para ofrecer un servicio más integral y mejorar la experiencia del cliente inmobiliario.
Country Manager de Unlatch España







