La tecnología SLAM (Simultaneous Localization and Mapping) está comenzando a transformar la industria de la construcción de la misma manera en que ya lo ha hecho en sectores como la robótica o los sistemas autónomos. Tradicionalmente asociada con el desarrollo de vehículos autónomos o robots de última generación, esta tecnología está encontrando nuevas aplicaciones que prometen revolucionar los procesos constructivos, especialmente en aspectos como la documentación de proyectos.
Tradicionalmente, la documentación en la construcción era un proceso tedioso y manual, que implicaba el registro de innumerables fotografías y videos para monitorear el avance de las obras. Este método, aunque funcional, no está a la altura de las demandas actuales de eficiencia y precisión, que marcan el día a día en la búsqueda de una mayor productividad por parte de las empresas del sector. La introducción de herramientas de este tipo como la que desplegamos en PlanRadar con SiteView suponen un paso trascendente en visibilizar las ventajas de contar con plataformas digitales que permitan agilizar y facilitar los procesos de los proyectos de construcción. De esta manera, la tecnología SLAM combinada con algoritmos de inteligencia artificial, se puede utilizar para proporcionar un mapeado de imágenes de 360° directamente sobre planos en 2D. En otras palabras, transformar un proceso arduo, manual y fragmentado en una operación ágil y tecnológicamente avanzada.
Así, esta tecnología ofrece beneficios tangibles que el sector no puede ignorar: una localización precisa, estimaciones de profundidad exactas y la capacidad de visualizar “detrás de las paredes”. Estas funcionalidades no solo optimizan el trabajo diario, sino que también minimizan los errores y ahorran costes significativos, algo urgente en un sector donde las rectificaciones de errores representan un promedio del 11% de los costes totales de los proyectos.
Sin embargo, la verdadera revolución no está únicamente en la tecnología en sí, sino en su potencial para fomentar una mayor transparencia y colaboración en los proyectos de construcción. Herramientas como SiteView permiten a los equipos de trabajo, clientes, proveedores, etcétera, acceder a actualizaciones en tiempo real sin la necesidad de estar físicamente presentes en la obra. Esto no solo reduce desplazamientos, sino que también minimiza las disputas al contar con un registro visual claro y detallado del progreso.
El mercado global de la tecnología SLAM, que proyecta alcanzar los 9.425,7 millones de dólares en 2030, nos da una idea de la importancia que está adquiriendo esta innovación en todos los sectores. Su aplicación en la construcción no es solo un capricho tecnológico, sino una respuesta a las necesidades reales de una industria que está en pleno proceso de modernización y digitalización.
En definitiva, la irrupción de SLAM en la construcción no es solo una novedad; es también una necesidad. Su capacidad para mejorar la calidad del trabajo, reducir costes y fomentar una mayor colaboración entre equipos coloca a esta tecnología en un lugar destacado de la transformación digital que el sector necesita. La pregunta ya no es si esta tecnología será adoptada, sino cuánto tardará la industria en asumir que, para avanzar, es imprescindible cambiar el modelo. Y el tiempo para hacerlo es ahora.






