La cultura de la propiedad ha estado arraigada en la sociedad española durante décadas. Ser propietario de una vivienda se ha percibido tradicionalmente como un símbolo de estabilidad y seguridad financiera. Sin embargo, la escasez de stock, de obra nueva y de segunda mano, y la falta de suelo, unido a la recuperación de la demanda, han impulsado los precios al alza, lo que dificulta que muchas familias encuentren viviendas, especialmente en las zonas de mayor demanda y las grandes ciudades. Por su parte, el Banco de España ha fijado en 600.000 el déficit de viviendas, y desde el Ministerio de Vivienda apuntan al hecho de que para equilibrar el mercado inmobiliario faltan un millón de estos inmuebles, pese a que cerca de cuatro millones están vacías o desocupadas.
En vista de estos retos, la vivienda ha emergido como una de las principales preocupaciones de los españoles según el último Barómetro del CIS. En este punto, es esencial preguntarse qué preocupa a los españoles que compraron recientemente o están pensando en adquirir una vivienda. Así, según la II edición del Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad, el precio del inmueble es el aspecto que más preocupa a los compradores. Así lo señalan siete de cada diez compradores. Esta inquietud refleja una problemática que se ha ido intensificando en los últimos años, haciendo de la vivienda un tema central en la agenda tanto política como social del país.
Por detrás, los españoles sitúan aspectos como encontrar una vivienda en una ubicación adecuada a sus necesidades, poder permitirse la vivienda con su sueldo o la actual la situación de los tipos de interés, seguidos del hecho de encontrar financiación para la vivienda o tener estabilidad en el empleo. Otros aspectos como la inflación y el cambio climático son los que menos peso reciben.
En este contexto, los compradores consideran necesarias algunas medidas para mejorar el acceso a una vivienda. Así, más de la mitad apunta a la necesidad de bajar los tipos de interés, seguido de un aumento salarial o de la reduccción de los gastos asociados a la compra de vivienda.
Les siguen la posibilidad de obtener financiación del 90% o 100% o recuperar los incentivos fiscales para la compra de vivienda habitual. En contraposición, los incentivos menos valorados son el alquiler con opción a compra o el aumento del parque de viviendas protegidas.
Es indiscutible que los desafíos en materia de vivienda son complejos y requieren un enfoque multidimensional para su solución. Por ello, es imprescindible contar con políticas públicas efectivas que aborden estas problemáticas y hagan de la vivienda una realidad asequible para todos los ciudadanos en España. El país se encuentra ante un desafío significativo en lo que respecta a la vivienda, necesitando una actuación firme y de consenso. Es el momento de reevaluar nuestras prioridades y colaborar estrechamente para que el coste de los hogares no constituya una preocupación mayor para los españoles.
Directora Comercial de Financiación Hipotecaria en UCI.







