En enero de 2026 entrará en vigor VeriFactu, el nuevo sistema de facturación electrónica impulsado por Hacienda. Aunque su objetivo es claro —prevenir el fraude fiscal y modernizar la contabilidad de empresas y autónomos— sus efectos se dejarán sentir también en el mercado del alquiler. En ciudades donde los precios no paran de subir, como Valencia o Málaga, cualquier cambio normativo puede tener impacto sobre inquilinos y propietarios.
Si pensamos en un pequeño local comercial en el centro de Valencia, alquilado a un autónomo; hasta ahora era habitual que el propietario usara plantillas básicas de factura o simples recibos. Con VeriFactu, los arrendadores deberán utilizar sistemas certificados que garanticen trazabilidad y seguridad en cada factura. Para el inquilino, esto puede suponer una ventaja: facturas claras, deducciones fiscales más seguras y menor exposición a errores o fraudes.
En el ámbito residencial también puede notarse el cambio. En Málaga, donde el precio del alquiler de viviendas pequeñas ronda ya los 900 € de media, muchos contratos son de corta duración y no siempre siguen estándares contables uniformes. Si los propietarios deben adaptarse a un software certificado para emitir facturas, parte de esos costes podrían repercutirse en la renta mensual al inquilino. La transparencia tiene un precio y es importante vigilar que no termine encareciendo aún más la vivienda.
En zonas donde los precios son más moderados, como Zaragoza, la adaptación puede parecer menos urgente, pero afecta igualmente a pequeños propietarios —muchos de ellos con uno o dos pisos— que verán incrementadas sus obligaciones administrativas.
No todos los arrendadores son grandes gestores con equipos contables. Para los propietarios pequeños, adaptar sus sistemas de facturación puede suponer un reto técnico y económico. Aquí es donde la tecnología puede jugar un papel clave: contar con software de gestión del alquiler ya adaptado a VeriFactu —que automatice la emisión de facturas, integre contratos y pagos y garantice el cumplimiento normativo— puede simplificar la vida tanto de arrendadores como de arrendatarios. En lugar de ver la nueva normativa como una carga, puede ser la oportunidad para profesionalizar la gestión del alquiler, reducir errores y ganar seguridad jurídica
Paradójicamente, la exigencia de usar sistemas certificados podría tener un efecto no deseado: empujar a algunos actores hacia la informalidad. Si un propietario considera que adaptarse al nuevo sistema supone un coste elevado o demasiada burocracia, podría preferir seguir sin emitir factura formal o pactar con el inquilino algún acuerdo “entre privados”. Sin acompañamiento ni incentivos, la rigidez normativa puede acabar reforzando la economía sumergida en lugar de reducirla.
Por eso, la implantación de VeriFactu debe ir de la mano de medidas que faciliten la formalidad —software accesible, asesoramiento público, incentivos fiscales— y que hagan menos atractiva la vía informal.
VeriFactu es un paso más hacia la transparencia fiscal. Pero, en un mercado del alquiler ya tensionado, su implantación debe acompañarse de apoyo para pequeños propietarios, incentivos a quienes cumplan y vigilancia para que los costes de adaptación no terminen sobre los inquilinos.
Si se gestiona bien, el sistema puede reforzar la confianza entre propietarios e inquilinos y ayudar a construir un mercado del alquiler más profesional, eficiente y equilibrado. Si no, corremos el riesgo de que una norma pensada para modernizar termine contribuyendo —sin quererlo— a encarecer y restringir aún más el acceso a la vivienda.
Por Jose María Rincón, Cofundador de homming, Software de gestión de alquileres certificado en VeriFactu
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