El desarrollo se asienta sobre una parcela de 257.000 m² y contempla una superficie total construida de más de 150.000 m² una vez completadas sus dos fases. La primera fase, ya finalizada, suma 74.000 m² distribuidos en dos naves modulares de 44.000 m² y 30.000 m², que permiten configuraciones flexibles en función de las necesidades de los operadores.
Según la compañía, ya se ha formalizado el alquiler de 20.000 m² en esta fase inicial, mientras que el resto de la superficie permanece disponible para su ocupación. Las naves permiten modulaciones desde 5.000 m² hasta superficies completas en un solo edificio.
El proyecto contempla una segunda fase sobre una parcela de 132.000 m², con capacidad para desarrollar hasta 100.000 m² adicionales. Esta ampliación permitirá incrementar la oferta de espacio logístico en el área en función de la evolución de la demanda.
El activo se ubica en el entorno de Ribarroja–Loriguilla, considerado uno de los principales enclaves logísticos de la Comunidad Valenciana, con conexión al puerto de Valencia y a los corredores que enlazan con Madrid y Barcelona. Este posicionamiento responde a la actividad logística del área, en la que la disponibilidad de superficie se ha reducido en los últimos años.
El parque ha sido diseñado para operaciones logísticas e incorpora elementos como control de accesos, seguridad permanente, circulación diferenciada para vehículos pesados y ligeros y zonas de aparcamiento segregadas.
Asimismo, el proyecto incluye soluciones vinculadas a la eficiencia energética, como instalaciones de autoconsumo fotovoltaico y el uso de materiales con menor impacto ambiental. El desarrollo aspira a obtener la certificación LEED, vinculada a estándares internacionales en edificación.
La comercialización del activo está siendo gestionada por las consultoras CBRE e Inmoking, que canalizan la demanda de operadores y usuarios interesados en implantarse en el área.
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