La historia nos cuenta que Gordio ofreció su carro al templo de Zeus y lo ató con un nudo tan complejo que nadie podía desatarlo. Alejandro Magno resolvió este nudo gordiano, con lo que según la profecía podría conquistar Asia, atajándolo de frente. Esto es, cortándolo.
No es que suponga que existen soluciones simples para problemas tan complejos como el de la vivienda en nuestro país, sino que damos la sensación de estar anclados en desentrañar algo que exige otro enfoque.
La Asociación de Gestoras de Viviendas (AGV) propone una salida a este intrincado nudo y asume el reto poniéndole deberes a la Administración. Si esta pone a disposición suelo en condiciones de desarrollarlo con algún tipo de protección pública, la Asociación puede generar responsablemente 10.000 viviendas en el precio máximo marcado para cada tipología, con las que romper la dinámica de carestía, escalada de precios e imposibilidad de acceso que marcan las condiciones actuales de la vivienda.
Es una oferta con un planteamiento serio y profesional, avalada por nuestra experiencia. Un guante enviado a quien quiera aceptar el desafío. Con un profundo respeto hacia el resto de actores que operan en este nuestro difícil sector: promotores, cooperativas, constructores, patrimonialistas, inversores, etc., la Asociación de Gestoras es muy consciente de su valor actual. Experiencia de más de cuarenta años -dos generaciones ya de gestores profesionales- en la promoción y en la supervivencia empresarial, sorteando tantas crisis como ciclos económicos -propios y ajenos- hemos vivido.
En las salas de espera de nuestras gestoras, existe una demanda real embolsada en sus listas de expectantes e interesados, con la esperanza de poder conseguir una vivienda digna que no hipoteque su fuerza de trabajo (y los mejores años de sus vidas, por cierto) durante el resto de sus días.
Hace falta insistir a la sociedad en la bondad social del sistema cooperativo, sin ánimo de lucro, en el que los socios son promotores de sus viviendas, y que tan solo en Madrid han promovido en su historia ¡más de 236.00 hogares!
Experiencia contrastada de los gestores profesionales que forman parte de esta Asociación, no teórica ni política, en la construcción de bienes, en la generación de riqueza que son el patrimonio y leit motiv de sus socios. No beneficio anónimo de grandes corporaciones transnacionales, solo experiencia alejada de especulaciones, al servicio del mayor de los bienes sociales: la vivienda en propiedad. Ese que genera arraigo, que vertebra la sociedad, que es el valor refugio por excelencia en caso de contingencia. Aquél exento de la dependencia que supone un alquiler rendido a fondo perdido, fruto de tu salario en activo, pero ¿por cuánto tiempo? ¿O creemos que el sistema de pensiones será sostenible ad infinitum?.
Es importante destacar que la propiedad es el fundamental refugio -nunca mejor dicho- tras la jubilación, como nos enseñaron las últimas crisis, en donde nuestros ingresos y posibilidades económicas decrecen. Si la propiedad es un bien raíz, reivindicamos que crea conexiones permanentes entre la población y su entorno, ciudad, barrio, comunidad, país, y que de otro modo, la precariedad se asocia a una movilidad social que, sobre todo en el caso de la juventud, puede presentar el origen de un huida a otras tierras en donde se presenten mejores oportunidades, o al menos que no se encuentren lastradas por unos alquileres vitalicios inasumibles.
La Asociación es especialmente sensible con los jóvenes y su acceso a una vivienda digna a un precio justo, que consideramos de urgente necesidad. Ponemos nuestra seriedad y rigor al servicio de la claridad y transparencia. Ofrecemos nuestras capacidades, testadas y en activo en un mercado donde el problema central es la falta de suelo, en consonancia con la gestión de un precio asequible, en condiciones de protección, o, aún más gordianamente simple, en condiciones para que la gente pueda comprar o adjudicarse una vivienda.
Nuestra propuesta es también una llamada a la reflexión sobre el problema y las respuestas parciales de la gente joven: el alquiler no es una vía inmediata y, en muchas ocasiones, como se está demostrando en la gestión del alquiler protegido, es un caballo de Troya que se torna en inasequible, acabando en manos de un exclusivo afán de maximización del beneficio (legítimamente, por supuesto).
Seamos realistas al analizar la gestión exclusiva de la administración de un proyecto como el que presentamos: desde los Austrias, sufrimos las dificultades burocráticas para el desarrollo de medidas en este país, la fractalización de las administraciones, con conflictos entre la administración central y la autonómica. La idiosincrasia de nuestro funcionariado hace necesaria la gestión o colaboración de los profesionales (¿les suena?) que, sin otro remedio, hacen realidad los proyectos de vivienda en cuanto su apuesta es la mayor. Y es que nosotros vivimos de ello.
Plazos y precios son las condiciones de este oficio, y más de 100.000 hogares entregados a la espalda, en el caso de nuestra Asociación. Una garantía de que es posible duplicar esta cantidad, con las condiciones adecuadas. Con nuestra experiencia, siempre hay financiación para un buen proyecto bien gestionado. Las entidades financieras, fondos o capital particular están conformes con las garantías de nuestra experiencia y seriedad, se crea seguridad, se gestionan los problemas, se consiguen sus objetivos.
La calidad y el precio de construcción es también un problema sectorial común, donde tampoco encontramos la sensibilidad suficiente para atajar su enredo: falta de personal cualificado, anquilosamiento técnico, exceso de riesgo e incertidumbre en precios y plazos. Una actuación como la que proponemos generaría economías de escala y garantizaría la estabilidad del sector constructor, quien también confía en nuestro valor profesional a la hora de llevar a cabo un desafío como el que aquí describimos.
El suelo, por fin, es un elemento que incorpora el mayor desgaste especulativo, que sufre crecimientos desmesurados, y que es mortalmente lento en su producción. En Madrid, ni siquiera tenemos un tope de precio en el suelo destinado a vivienda con protección pública, lo cual es kafkiano, o bien indica que el concepto de vivienda protegida, que debiera ser el de vivienda asequible (así lo ha sido, históricamente), no resulta interesante para algunos intereses económicos, quizá más afines a la ganancia económica que se deriva de la especulación.
Desde el centro de esas preocupaciones, conociendo el nudo de todas estas indicaciones, remarcamos una idea. El problema es que no existe materia prima suficiente para desarrollar esas primeras 10.000 viviendas a un precio asequible, pero si hay actores en este escenario, fundamentalmente la administración que puede poner las condiciones para que se lleven a cabo.
La simplicidad puede ser el camino más inteligente. A lo mejor se puede utilizar la navaja de Ockham para cortar este nudo, en el que al crear tensión desde cada línea, lo que hacemos es apretar la situación. Ockham nos enseñó que, en igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable. Leer nuestro pasado reciente y comparar nuestra situación con las de otros que afrontan la misma crisis parecen buenas ideas de partida. Pero la lentitud de la teoría no debe reñir con la concreción de actuar: tenemos herramientas que no están funcionando, pero que funcionan, como el concepto -ahora casi con escasa fuerza- de protección oficial, que vincula al 50% de los nuevos desarrollos urbanísticos. Hagámoslo real mediante una herramienta social: las cooperativas de viviendas.
Si la administración, como actor principal, genera suelo a precio tasado para que los gestores lo promuevan en cooperativa con los colectivos de gente joven, también a precio tasado, y la protección temporal que se considere eficaz, nuestra Asociación ha calculado viable gestionar 40 promociones de 300 socios cooperativistas que den cuenta de esas primeras 10.000 viviendas asequibles como un escenario posible, medida de choque frente a la crisis y construcción de una herramienta de desarrollo que ha funcionado eficazmente en el pasado. Pongamos por ejemplo, de forma inocente, la Operación Campamento. Este es nuestro serio llamamiento.
Roberto Vicente Babiano, responsable de Formación de la Asociación de Gestoras de Viviendas.
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