Álvaro Vega, director regional de PlanRadar en España, Francia, Italia y Latam.
La construcción de proyectos fotovoltaicos y de energía renovable representa uno de los pilares fundamentales de la transición energética.
En un contexto global en el que se espera instalar alrededor de 655 GW de capacidad fotovoltaica en 2025, con España a la cabeza en autoconsumo en Europa, optimizar estos proyectos es vital para alcanzar los ambiciosos objetivos de descarbonización, rentabilidad y eficiencia operativa. En este escenario, la digitalización de los procesos de construcción se ha convertido en un factor estratégico, clave para reducir plazos, abaratar costes y garantizar la viabilidad de las instalaciones.
Construir parques solares implica una compleja cadena de procesos:
Desde la planificación del emplazamiento, la gestión de proveedores y suministros, hasta la supervisión continua en obra o la resolución ágil de incidencias. Tradicionalmente, cada uno de estos eslabones ha estado expuesto a demoras, errores o sobrecostes que acaban impactando negativamente en la rentabilidad del proyecto. Un informe reciente de PlanRadar revela que el 90 % de los proyectos de construcción en Europa no cumplen sus plazos, y que el alargamiento de los tiempos puede llegar a duplicar la planificación inicial, provocando pérdidas significativas tanto económicas como operativas.
En este contexto, digitalizar los procesos de construcción permite estandarizar las operaciones, automatizar tareas y acelerar la ejecución. Se ha documentado, por ejemplo, que las herramientas digitales pueden reducir hasta un 40 % del tiempo necesario para supervisiones en campo, agilizando de forma significativa la puesta en marcha de las instalaciones.
Además de la eficiencia en los tiempos, la digitalización supone un impacto directo en la reducción de costes derivados de errores o rectificaciones. Así, las rectificaciones en obra suponen de media un 11 % adicional sobre el coste total de los proyectos. Una mala comunicación, la pérdida de información o la falta de documentación actualizada son causas frecuentes de estos sobrecostes. Digitalizar la gestión de la obra y disponer de un repositorio centralizado de información evita duplicidades, malentendidos y errores de coordinación entre equipos.
Esto es especialmente relevante en proyectos fotovoltaicos, donde participan múltiples agentes: ingenieros, proveedores, constructores, promotores, auditores y organismos reguladores. Cuando todos acceden a la misma fuente de información actualizada y estructurada, la coordinación mejora, las decisiones se toman con mayor rapidez y las tareas se ejecutan de forma más precisa. El resultado es una obra más eficiente, predecible y menos expuesta a imprevistos.
Por otro lado, el uso de tecnologías avanzadas como el modelado BIM (Building Information Modeling), sensores IoT, drones o incluso gemelos digitales está elevando aún más el estándar en la construcción solar. Estas tecnologías permiten planificar con mayor precisión, anticipar errores antes de que se produzcan, realizar seguimientos automatizados y simular comportamientos futuros de la instalación. Empresas líderes del sector ya están implantando estas herramientas para mejorar la trazabilidad, reducir el tiempo dedicado al control de calidad y aumentar la productividad global del proyecto.
Digitalizar la construcción de proyectos fotovoltaicos no es una simple modernización operativa: es un cambio estructural que permite reducir costes, acortar plazos, mejorar la transparencia y maximizar la rentabilidad de las instalaciones. En un mundo que necesita con urgencia acelerar la transición energética, la digitalización emerge como un aliado insustituible para transformar la ambición climática en resultados tangibles, sostenibles y viables a largo plazo.
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