En el sector de la construcción el compliance ha pasado a ser un requisito fundamental a la hora de llevar a cabo un acuerdo y hacer negocios dentro de la industria. El aumento de la legislación y el impulso a nivel europeo hacia la descarbonización total del sector en 2050 supone una presión añadida cada vez mayor a las empresas, que tienen que demostrar los códigos de buenas prácticas a nivel de compliance, con un estricto cumplimiento de las regulaciones vigentes.
Sin embargo, a pesar de que contar con un programa de compliance es obligatorio y supone una exigencia de transparencia cada vez más valorada en licitaciones, tanto públicas como privadas, algunas compañías todavía tienen una tarea ardua en esta área.
Lo cierto es que los costes potenciales y los daños por incumplimientos son cada vez más importantes para las empresas que no son transparentes en todo momento y no cumplen al cien por cien con la regulación. Ahora las consecuencias se extienden mucho más allá de las sanciones financieras directas, incluyendo también graves daños a la reputación e incluso posibles cargos penales.
En PlanRadar hemos fijado en cuatro las principales áreas de incumplimiento del compliance en las empresas del sector de la construcción: En primer lugar, los incumplimientos en relación con la salud y la seguridad. En segundo lugar, los fallos en el cumplimiento de las normativas en construcción -tanto en controles automatizados como en la falta de una documentación clara y revisable, etcétera. En tercer lugar, encontramos las infracciones ambientales. Más allá de las multas inmediatas, las empresas se enfrentan a un aumento de las primas de seguros, daños a la reputación y pérdida de oportunidades comerciales. El efecto dominó de las infracciones ambientales pueden afectar también a la capacidad de una empresa para asegurar o mantener contratos o expandirse a nuevos mercados. Por último, los incumplimientos en materia de la seguridad contra incendios, cuyas infracciones graves podrían acarrear sanciones financieras ilimitadas y hasta dos años de prisión.
A pesar de estos riesgos, las brechas de compliance continúan dándose en la industria como consecuencia de no adoptar tecnologías digitales y soluciones basadas en datos. La realidad es que el cambio cultural que supone utilizar las herramientas digitales permite reducir la probabilidad de accidentes e infracciones. Según FMI Corp, la industria de la construcción genera una enorme cantidad de datos, aproximadamente 2,5 quintillones de bytes diarios. Sin embargo, casi el 95,5% de estos datos siguen sin utilizarse. Al implementar prácticas sólidas de análisis de datos, las empresas pueden identificar riesgos de manera proactiva, monitorear el cumplimiento en tiempo real y predecir problemas potenciales, antes de que se conviertan en violaciones costosas.
Además, la digitalización permite a las empresas de construcción adoptar un enfoque totalmente diferente en relación con el compliance. En lugar de reaccionar a las infracciones después de que ocurren, las compañías pueden prevenir multas mediante la identificación temprana de riesgos. Es decir, en lugar de tratar la seguridad como algo separado de las operaciones, el análisis predictivo crea un enfoque integrado que mejora la seguridad y la eficiencia. Los procesos optimizados de las soluciones de compliance digital eliminan el papeleo redundante, creando una documentación sólida que clarifica los requisitos reglamentarios más estrictos.
Así pues, es hora de cambiar nuestra perspectiva sobre el compliance de ser visto como «un mal necesario», a ser parte de la aspiración a la excelencia. Las normas de seguridad existen no solo para proteger a las personas, sino también para salvaguardar a las empresas. A medida que la tecnología evoluciona, también deberían hacerlo nuestra decisión en torno al compliance.
Regional Director Spain, France, Italy & Latam de PlanRadar







