En el contexto actual, tanto las entidades públicas como las privadas deben asumir un compromiso firme para enfrentar los desafíos ambientales y regulatorios que guían el desarrollo urbanístico en Europa. La creciente preocupación por mitigar los impactos del cambio climático y restaurar los ecosistemas dañados ha dado lugar a iniciativas normativas como la Ley de Restauración de la Naturaleza, aprobada por el Parlamento Europeo en los últimos meses. Enmarcada dentro del Pacto Verde Europeo, está considerada la primera ley de este tipo de alcance continental, que establece una serie de medidas centradas en la recuperación de la biodiversidad y la rehabilitación de ecosistemas degradados.
Como no podía ser de otro modo, su implementación supone un cambio significativo para los sectores de la promoción, la construcción y el urbanismo, que deberán adaptarse a nuevas exigencias como la creación de infraestructuras que reduzcan el impacto ambiental, el uso eficiente de recursos naturales y energéticos y la integración de soluciones basadas en la naturaleza, como la creación de espacios verdes y la restauración de suelos degradados.
El compromiso de cumplir con estos estándares no solo responde a una exigencia normativa, sino a la responsabilidad compartida de construir entornos urbanos que respeten y mejoren los ecosistemas en los que se desarrollan los futuros proyectos y, por consiguiente, la calidad de vida de las personas que los habitan.
Las compañías tienen una posición fundamental en este sentido y es esencial que asuman el reto de la sostenibilidad como parte fundamental en la planificación y ejecución de cada uno de sus proyectos.
Un ejemplo de esa visión sostenible e integradora entre naturaleza y urbanismo es precisamente el plan de restauración de la cantera del Racó de l’infern en Benidorm, a través del cual TM Grupo Inmobiliario plantará más de 2.500 árboles y 3.650 arbustos autóctonos y reutilizará la tierra retirada en las obras cercanas para crear un ecosistema mediterráneo favorable para la biodiversidad de flora y fauna, reduciendo las emisiones de CO2 en casi 1.800 toneladas en 40 años.
Otro ejemplo de enfoque holístico generador de bienestar es el proyecto que TM desarrolla en la ciudad de Torrevieja. Este proyecto urbanístico está diseñado bajo un enfoque de sostenibilidad ambiental capaz de respetar y mejorar la biodiversidad, la movilidad sostenible y mitigar los impactos del cambio climático. Esta nueva ciudad en la que se construirán 7.500 viviendas para albergar a unos 20.000 nuevos habitantes incluye 420.000 m² de zonas verdes que actuarán como un espacio de protección para el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja. Además, este proyecto contará con uno de los mayores sistemas de drenaje urbano sostenible de España, con un parque inundable y una balsa de laminación capaz de gestionar 70.000 m³ de agua de tormenta. Esta infraestructura verde no solo protegerá la ciudad frente a inundaciones, sino que también reforzará la resiliencia al cambio climático y conservará la biodiversidad.
En definitiva, el reto ambiental y regulatorio es necesario, pero también es una oportunidad para que sigamos impulsando desde nuestro sector un modelo cada vez más sostenible y regenerativo. Un modelo que entiende que el verdadero valor de un proyecto urbanístico no reside solo en su rentabilidad económica, sino en su capacidad para mejorar el entorno natural y la vida de las personas.
Director de Comunicación y Responsabilidad Corporativa en TM Grupo Inmobiliario.







