Cada día son más las compañías de todos los sectores y tamaños que deciden darle un giro de 180º a su estrategia de workplace y apostar por espacios de trabajo flexibles, dejando atrás los alquileres de oficinas más convencionales.
Pero ¿cuáles son los motivos que están priorizando las empresas en esta decisión? ¿Qué razones están siendo las de mayor peso para que los coworking corporativos reciban cada día un mayor número de demandas de firmas que hace tan solo algunos meses no se hubieran planteado esta solución?
En primer lugar, podemos destacar el auge sin precedentes del modelo de trabajo híbrido en nuestro país. En estos momentos, la combinación entre teletrabajo y trabajo presencial es una fórmula extendida en la mayoría de equipos en los que existe posibilidad de gestionar las tareas en remoto; la totalidad de puestos de trabajo no son utilizados al 100% ni al mismo tiempo, por lo que existe la opción de rotar y optimizar el espacio alquilado. En este sentido, las oficinas flexibles tienen la capacidad de ir adaptando la superficie a las necesidades cambiantes de la plantilla, reorganizando los recursos invertidos en cada fase y evitando tener que alquilar un entorno demasiado grande o pequeño que no permita cubrir los requerimientos de la empresa de manera eficiente.
Otra de las cuestiones relevantes del auge de las oficinas flexibles está relacionada con la ubicación y conexiones que caracterizan a este tipo de espacios: localizaciones en las principales zonas financieras, en las áreas con mayor potencial de las ciudades y con facilidad de transporte para los equipos. En relación a este punto, la imagen que proyecta la marca a través de su dirección física tiene también un gran peso en la decisión. Ubicarse, por ejemplo, en el Paseo de la Castellana y el Barrio de Salamanca en Madrid, o en la Avenida Diagonal y el Paseo de Gracia en Barcelona, son claramente factores asociados a una percepción de marca que suma para muchas empresas y que beneficia su visibilidad de cara a clientes, proveedores o posibles inversores.
En este repaso de las ventajas más destacadas de las oficinas flexibles no podemos dejar de lado la importancia del bienestar de los equipos. Si la facilidad de conexiones es algo que, sin duda, supone un incentivo para la plantilla, otros factores como contar con unas instalaciones perfectamente acondicionadas, con diversidad de formatos para reuniones, trabajo informal, breaks, etc., también aportan un valor añadido y convierten a los espacios flexibles en el entorno más adecuado para atraer y retener talento. Unas instalaciones que van acompañadas en muchas ocasiones de actividades para el fomento de la comunidad y para la generación de sinergias, donde se pretende crear un ambiente de colaboración mutua.
Por último, deberíamos destacar las condiciones flexibles que los operados flex han puesto sobre la mesa: limitación de los largos periodos de contratación, en muchos casos con opciones de alquiler mes a mes, sin capex ni gastos de implantación, consumos y servicios generales incluidos, y la tranquilidad de contar con un espacio llave en mano.
En relación a estas condiciones especiales, cabría también destacar la especialización en las necesidades de oficina flexible del cliente corporativo sobre la que gira la estrategia y enfoque de operadores como Lexington. Esta diferenciación, que se materializa en la creación de espacios personalizados según los requerimientos de configuración e imagen corporativa de cada marca, supone claramente una razón más que añadir en el lado que el flex ocupa en la balanza, y que, sin duda, ayuda a los responsables de workplace a decantarse por esta opción con mayor seguridad y garantías.
Viendo el análisis de estas ventajas, parece evidente que muchas compañías estén valorando las oficinas flexibles como su nueva elección de espacio de trabajo. Una manera de optimizar costes, reducir riesgos y, sobre todo, de inspirar y potenciar la parte fundamental de cualquier firma con intenciones de éxito: las personas.
Chief Marketing Officer de Lexington







