Los retos a los que se enfrentarán los profesionales inmobiliarios en 2023

Los retos a los que se enfrentarán los profesionales inmobiliarios en 2023


El sector inmobiliario se ha visto afectado por la inestabilidad económica mundial. En esta crisis económica y ecológica, los edificios y sus comunidades de propietarios se han revelado como un elemento clave en términos de notoriedad e impacto, por lo que los profesionales que las administran se enfrentan ahora a retos importantes.

2023 será un ejercicio lleno de incertidumbre que pueden condicionar el crecimiento de la actividad inmobiliaria. Además de los efectos provocados por el incremento de la inflación, el uso de herramientas tecnológicas aplicadas al sector que permiten optimizar multitud de procesos y actividades ganará terreno y es que el proptech ya es parte del presente.

Subida de hasta el 40% de las cuotas en las comunidades de propietarios

La inflación global, el descenso de suministros debido a la guerra en Ucrania y la subida de las facturas energéticas en las comunidades de propietarios, ha puesto de manifiesto una posible inestabilidad en el sector inmobiliario, que se está viendo obligado a aplicar medidas en el modelo de negocio para garantizar su estabilidad y rentabilidad, sin sacrificar el servicio al cliente como valor principal.

Desde el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid apuntan que las comunidades de propietarios se verán obligadas a aumentar hasta un 40% las cuotas mensuales. En este sentido, ahora los profesionales inmobiliarios tienen que buscar soluciones para reducir la subida de las tarifas. Los administradores de fincas juegan un papel importante a la hora de buscar el equilibrio entre rentabilidad, eficiencia, ahorro de costes a sus clientes y servicio al cliente óptimo.

Camino hacia el entorno digital

El sector inmobiliario ha experimentado durante el 2022 una apuesta considerable por la transformación digital, provocada desde el propio entorno de profesionales inmobiliarios. El primer año de la pandemia obligó al sector a acelerar este proceso, y desde entonces cada año se ha facilitado la transición hacia un modelo 100% digital.

Ahora, en el segundo año post-pandemia, el camino hacia el entorno 100% digital en el sector inmobiliario es todavía más notable, empujado por una necesidad de eficiencia económica y ecológica, que acaba derivando en una mejora de servicio al cliente. Como ejemplo de esta digitalización, el 98,3% de los administradores de fincas ya han reducido el consumo de papel y han reducido en un 40% el tiempo de resolución de incidencias.

El desarrollo tecnológico del sector inmobiliario durante este año ha sido muy positivo, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Podemos asegurar que el sector está realmente interesado por la transformación digital.

Las Comunidades, cada vez más exigentes

Las comunidades de propietarios exigen cada vez más a los administradores de fincas. Los propietarios esperan que los administradores sean cada vez más proactivos, a la misma vez que su supervisión es más frecuente por lo que necesita más tiempo para realizar todas las gestiones.  

Como apunta el último informe publicado el pasado noviembre por el CSIM (Clúster de Servicios Inmobiliarios), la frustración generada por los procesos de gestión actuales ha creado la oportunidad de encaminarse hacia un entorno digital, que permite agilizar la toma de decisiones, democratizar los procesos y facilitar la participación, y generar engagement en la comunidad.

Otro de los aspectos es que las comunidades perciben poca transparencia del administrador. Desde Unibo destacan que incluso este aspecto influye en la selección de proveedores; mientras que los canales de comunicación son muy analógicos todavía. El formato en papel es pesado y aburrido, mientras que los canales de comunicación digitales son muy limitados: correo electrónico y Whatsapp con el presidente. Además, esto debe revertirse para ofrecer a las comunidades información actualizada y de valor.


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