La importancia de la formación jurídica para asegurar compraventas éticas en el mercado inmobiliario



El mercado inmobiliario es un sector dinámico que, aparte de depender en gran medida de cambios y situaciones a nivel macroeconómicas, se cimenta en una estructura legal muy sólida debido a la magnitud de estas operaciones de compraventas, pero también muy enrevesada y compleja para muchos compradores. Los profesionales del sector desempeñan un papel fundamental en este panorama al ser los intermediarios entre compradores y vendedores, y también al ser los garantes de que los acuerdos legales se desarrollen con total normalidad.

Por ello, la formación jurídica de los agentes inmobiliarios debe ser un pilar fundamental en la enseñanza y la carrera de cualquier profesional de nuestro sector. Conocer la ley y sus resquicios es la única forma de que, en el mercado, se puedan dar transacciones éticas, seguras y que ofrezcan todas las garantías tanto al comprador como al vendedor.

Pero, ¿qué debería ser lo indispensable que deben conocer los agentes inmobiliarios para asegurar la ética y la profesionalidad en las compraventas? Hay dos ramas principales en este sentido, siendo la primera de ellas la del derecho privado. El profesional inmobiliario debe tener los conocimientos para identificar y elaborar diferentes tipos de contratos y documentos legales, y también debe conocer términos como propiedad, usufructo, adquisición preferente, tanteo y retracto, opción de compra e hipoteca… También debe tener muy presente las normativas referentes al Registro de la Propiedad y la Ley de Arrendamientos Urbano (LAU).

El otro pilar indispensable sería el conocimiento relativo al derecho público, que recoge, por ejemplo, toda la regulación y gestión de las Viviendas de Protección Oficial, así como las gestiones relativas a la protección al consumidor y la normativa que lo rige, como pueden ser las hojas de reclamaciones.

Por otra parte, una buena formación jurídica permite a los profesionales del inmobiliario redactar y elaborar contratos legales y vinculantes de forma más exacta y justa. Un malentendido o redacción incorrecta en un contrato puede tener consecuencias muy negativas para ambas partes, como disputas legales que pueden resultar muy caras y sin solución temprana. Por ello,es tan importante que los profesionales inmobiliarios tengan un conocimiento jurídico mínimo que les permita evitar el riesgo de malentendidos y litigios.

Además, la formación jurídica capacita a los agentes inmobiliarios para asesorar a sus clientes de la mejor manera. La compra o venta de una propiedad suele ser una de las transacciones más importantes en la vida de una persona, y es esencial que los profesionales inmobiliarios proporcionen la mejor orientación legal acerca de cuestiones complicadas como la titularidad de la propiedad, los impuestos asociados y los derechos y responsabilidades de las partes involucradas.

La formación jurídica también desempeña un papel fundamental en la prevención de fraudes y prácticas comerciales deshonestas en el sector inmobiliario. Los profesionales que tienen esta formación pueden identificar más fácilmente las irregularidades en las transacciones y tomar medidas preventivas para proteger a sus clientes. Esto contribuye a fortalecer la integridad del mercado inmobiliario y a construir la confianza del público en los profesionales del sector.

Pero a todo ello hay que sumarle el hecho de que, desde hace unos meses, contamos con una nueva Ley de la Vivienda con cambios importantes en las definiciones de zonas de mercado residencial tensionado, grandes tenedores, vivienda vacía y otros términos. Una buena formación jurídica debe contar con estos y otros posibles cambios legislativos, y el profesional inmobiliario debe tener también la capacidad de aprendizaje para poder estudiarlos y aprovecharlos de la mejor manera para beneficio de sus clientes.

En conclusión, la formación jurídica en profesionales inmobiliarios es algo fundamental para que nuestro mercado pueda garantizar transacciones seguras, éticas y legales. Si dotamos a nuestros profesionales con un profundo conocimiento de las leyes pertinentes, contribuimos a la protección de los intereses de los clientes y fortalecemos la integridad del mercado inmobiliario en su conjunto. En un entorno en constante cambio, la formación jurídica se convierte en un activo de gran valor para los profesionales inmobiliarios que buscan destacar.


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